Juan Diego Covarrubias responde a las acusaciones y manda mensaje directo: “No voy a entrar en el circo”

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El nombre de Juan Diego Covarrubias arrancó el 2026 envuelto en polémica luego de que su ex esposa, la conductora deportiva Edna Monroy, lo señalara públicamente por presunta violencia emocional durante su matrimonio. Las declaraciones no se quedaron ahí: Monroy también aseguró que el actor habría agredido físicamente a su hermano y que mantenía vínculos con otra expareja con antecedentes similares, lo que detonó una ola de reacciones en redes y medios.

Durante días, el actor guardó silencio, lo que avivó aún más el debate. Finalmente, Covarrubias decidió fijar postura a través de un comunicado en sus redes sociales, donde dejó claro que su silencio no debe interpretarse como aceptación de las acusaciones, sino como una decisión consciente de actuar con cautela y en los espacios correctos.

En el mensaje, el histrión subrayó que no es una figura acostumbrada al escándalo ni al conflicto mediático y que no piensa alimentar el morbo desde plataformas públicas. Aseguró que quienes lo conocen, tanto en lo personal como en lo profesional, pueden dar cuenta de su conducta a lo largo de los años.

El actor también fue enfático al señalar que su prioridad está puesta en su familia, su trabajo y su círculo cercano, respaldándose en su trayectoria y en la confianza que, dice, ha construido con colegas y amistades. Bajo esa premisa, afirmó que no tiene nada que aclarar en redes sociales.

Además, lanzó un llamado directo a la prensa para que el caso sea tratado con responsabilidad, sin dar por hechos versiones que, según él, no han sido comprobadas. Covarrubias pidió evitar discursos de odio y cuestionó si el amarillismo es la forma correcta de ejercer el periodismo.

Por su parte, Edna Monroy ha sostenido que su matrimonio, que duró de 2017 a 2019, terminó tras episodios que calificó como violentos y que la pusieron en riesgo. Las versiones de ambos siguen enfrentadas, mientras la opinión pública permanece dividida y a la espera de que el conflicto se resuelva por las vías correspondientes.