El nuevo reality de TelevisaUnivision, “¿Apostarías por mí?”, no perdió tiempo en encender la mecha. Desde su primer episodio dejó claro que no será solo una prueba de amor, sino un campo minado de estrategias, decisiones incómodas y convivencia extrema. Doce parejas de celebridades entraron a una villa sin contacto con el exterior y bajo vigilancia permanente, con millones de espectadores observando cada movimiento en tiempo real.
El arranque del programa presentó oficialmente a las duplas que competirán durante ocho semanas, entre ellas Mario y Brenda Bezares, quienes pusieron sobre la mesa más de tres décadas de matrimonio; Salvador Zerboni y Marcela Ruiz; Adrián Di Monte y Nuja Amar; Beta Mejía y Alejandra Jaramillo; Raúl “El Pelón” Molinar y Laura Molinar, además de otras figuras que prometen generar fricción dentro y fuera de la pantalla. Cada pareja recibió un nombre que define su identidad dentro del juego, convirtiéndose en marcas que el público ya empieza a apoyar o cuestionar.
Desde la primera noche, los retos pusieron a prueba la coordinación y la confianza. En el desafío inicial, Los Épicos lograron imponerse y obtuvieron el poder de afectar directamente la cuenta económica de otra pareja, dejando a Los Destinados en desventaja temprana. Más tarde, una prueba de precisión y trabajo en equipo permitió a Los Cómplices ganar una nueva ventaja, restando dinero a Los Directos y moviendo el tablero estratégico apenas en el arranque.

Con las pruebas completadas, el primer ranking económico quedó definido y dejó claro quiénes arrancan con fuerza y quiénes deberán remar contracorriente. René Strickler y Rubí Cardozo, junto con Franco Tradardi y Breh, y Alina Lozano con Jim Velásquez, lideraron la tabla con 15 mil dólares, mientras que otras parejas quedaron comprometidas con solo 5 mil, lo que impactará directamente en sus condiciones dentro de la villa.
La primera gran sacudida vino con la votación del público. René Strickler y Rubí Cardozo se convirtieron en los favoritos de la audiencia y ganaron acceso a la exclusiva Suite Diamante, además del poder de decidir la asignación de habitaciones para el resto de las parejas, un privilegio que inevitablemente generó incomodidades y primeras tensiones.
Las decisiones no fueron menores. Algunas parejas fueron enviadas a habitaciones compartidas con menor privacidad, mientras que Gigi Ojeda y David Leal terminaron en La Bodega, el espacio con menos beneficios del reality, quedando en el foco desde el inicio.
Más allá de las pruebas, el estreno evidenció que la convivencia será el verdadero reto. Con 40 cámaras robóticas y 60 micrófonos captando cada gesto, las alianzas comenzaron a formarse y las diferencias no tardaron en salir a la superficie. La conducción de Alejandra Espinoza y Alan Tacher, junto con los comentarios de Lupillo Rivera, Cecilia Galliano y Jorge Lozano, marcó el ritmo del análisis y la polémica.
El formato apuesta fuerte por la participación del público, que puede votar a través de la app de ViX desde distintos países, influyendo directamente en el destino de las parejas. Con apenas un episodio al aire, “¿Apostarías por mí?” dejó claro que el amor aquí no basta: hay que saber jugar, resistir y, sobre todo, apostar bien.
















