Margot Robbie paraliza Hollywood: el diamante maldito del amor que eclipsó la premier de “Cumbres Borrascosas”

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La alfombra roja del Teatro Chino se convirtió en un espectáculo aparte durante la premier de Cumbres Borrascosas. Margot Robbie y Jacob Elordi acapararon reflectores no solo por protagonizar una de las adaptaciones más esperadas del año, sino por la intensidad que proyectaron juntos frente a las cámaras. Sin embargo, fue un detalle el que terminó robándose todas las miradas: el collar que lució la actriz, una pieza histórica cargada de romance, tragedia y poder.

La nueva versión del clásico de Emily Brontë, dirigida por Emerald Fennell, reinterpreta la historia de Heathcliff y Catherine Earnshaw desde una mirada cruda y visceral. Ambientada en los páramos de Yorkshire, la cinta explora un amor feroz atravesado por los celos, la venganza y las barreras sociales. En esta adaptación, la violencia emocional y la pasión desbordada toman protagonismo, marcando una lectura contemporánea del relato que ha fascinado a generaciones.

Durante la presentación, la química entre Robbie y Elordi fue tema de conversación inmediata en redes sociales. Ella, sofisticada y enigmática; él, imponente y magnético. Pero el verdadero protagonista silencioso de la noche fue el collar que la actriz llevó al cuello: el legendario diamante Taj Mahal, una joya con más historia que muchas películas.

La pieza, montada por Cartier, perteneció a Elizabeth Taylor y fue un regalo de Richard Burton, su gran amor y esposo en dos ocasiones, con motivo de su cumpleaños número 40. El diamante en forma de corazón, engastado en jade y sostenido por una cadena de oro con rubíes y diamantes, porta una inscripción en persa que declara: “El amor es eterno”. Una frase que resume la carga simbólica de la joya y su linaje.

El origen del diamante se remonta al Imperio mogol. Fue entregado inicialmente a Nur Jahan y más tarde pasó a manos de Mumtaz Mahal, esposa del emperador Shah Jahan, quien tras su muerte mandó construir el Taj Mahal en su honor. Siglos después, Cartier adquirió la gema y la transformó en una de las joyas más icónicas del siglo XX.

En 1972, Burton compró la pieza en secreto y la regaló a Taylor durante la celebración de su cumpleaños en Budapest, sellando uno de los romances más intensos y comentados de Hollywood. Décadas después, el diamante volvió a brillar en una noche de cine, ahora al cuello de Margot Robbie, como presagio perfecto para una historia de amor tan apasionada como destructiva.