El drama alrededor de la familia de Julián Figueroa sumó un nuevo capítulo digno de telenovela nocturna. Esta vez, Imelda Garza-Tuñón rompió el silencio tras la difusión de unos videos íntimos en los que presuntamente aparece autolesionándose, material que —según ella— fue sacado de contexto para dañar su imagen. Lejos de quedarse callada, la actriz señaló directamente a Marco Chacón, esposo de Maribel Guardia, a quien acusó de manipular y filtrar el contenido.
A través de sus redes sociales, Imelda publicó capturas de pantalla, mensajes y explicaciones médicas para defenderse de los señalamientos. Negó padecer trastorno bipolar paranoide, como se había comentado en el entorno familiar, y aclaró que su diagnóstico real es TDAH. También aseguró que lo que se ve en los videos corresponde a un episodio de ansiedad y no a la versión que se ha difundido públicamente.
La viuda del cantante fue más allá y anunció acciones legales contra Chacón, dejando claro que no procederá contra su suegra. Según su versión, el material pertenecía a la intimidad de su relación con Julián y nadie más tenía derecho a exponerlo. “Se manipuló contenido privado”, afirmó, insistiendo en que la filtración cruzó límites personales y legales.
En medio del huracán, también rechazó los rumores de una supuesta separación con Julián antes de su muerte. Para respaldarlo, compartió conversaciones amorosas que, asegura, desmienten cualquier crisis matrimonial. “Es fácil inventar historias cuando la otra persona ya no está para defenderse”, lanzó, dejando entrever que la batalla no es sólo mediática, sino profundamente personal.
Así, entre videos, diagnósticos, mensajes borrados y demandas en puerta, el conflicto familiar se transformó en un escándalo público donde cada declaración suma gasolina. Y todo indica que esto apenas comienza.



















