Mariah Carey Domina la Inauguración Olímpica: Voces, Glamour y Un Mensaje que Retumba Más Allá del Hielo

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Cuando las luces del Estadio San Siro de Milán se desvanecieron para dar paso a la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno, nadie esperaba un momento tan intenso como el que ofreció Mariah Carey. Suspendida sobre el escenario, la artista deslumbró con una interpretación en italiano de “Nel blu, dipinto di blu”, conocido mundialmente como “Volare”. En un gesto que rompió fronteras y emocionó a más de 60 mil espectadores, Carey explicó antes de subir al escenario que el idioma le resultaba cercano desde niña, al ser parte del repertorio de su madre, quien también fue cantante.

Su voz impecable y afinada se elevó con la fuerza de una diva clásica, sorprendiendo a la audiencia en una noche titulada Armonía, diseñada para mezclar la esencia italiana con un mensaje universal de unidad. Ataviada en un vestido blanco invernal con capa de plumas, obra del diseñador Fausto Puglisi para Roberto Cavalli, Carey no escatimó en glamour, complementando su atuendo con joyería valuada en millones que reforzó la sensación de espectáculo total.

Acto seguido, la cantante estadounidense extendió el espíritu emotivo con el tema “Nothing Is Impossible”, una pieza que celebró la resiliencia y la pasión deportiva, arrancando otra ovación del público. Fue un momento que, sin lugar a dudas, marcó la pauta de la velada y elevó las expectativas sobre lo que estos Juegos representan.

El tono de la noche también tomó un rumbo reflexivo con Charlize Theron, quien subió al micrófono para compartir un mensaje inspirado en Nelson Mandela. Theron destacó que la paz no solo es la ausencia de conflicto, sino la construcción de respeto entre personas sin importar su origen. Su intervención añadió una dimensión política y humana al evento, recordando a los presentes que el espíritu olímpico va más allá de la competencia.

Entre la solemnidad y el show, la noche tuvo de todo: después del desfile de atletas, la actriz Sabrina Impacciatore sorprendió con un número musical que mezcló Broadway con ritmos festivos, celebrando la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno con una coreografía vibrante.

En un momento profundamente emotivo, Laura Pausini entonó el Himno Nacional Italiano ante el presidente Sergio Mattarella y la presidenta del Comité Olímpico Internacional, Kirsty Coventry. Vestida de negro por Giorgio Armani Privé, Pausini transmitió fuerza y respeto en cada estrofa, acompañada por un coro lejano desde los Alpes que añadió un plus de simbolismo al acto.

La solemnidad continuó con Andrea Bocelli, quien interpretó “Nessun dorma”, el aria de Puccini que encarna esperanza y triunfo, justo cuando la antorcha olímpica hacía su impresionante entrada y salida del estadio. Momentos después, el pianista Lang Lang y la mezzosoprano Cecilia Bartoli llevaron el himno olímpico a nuevas alturas, respaldados por más de mil artistas voluntarios que dieron forma a una puesta en escena monumental.

México también tuvo su lugar en la ceremonia: Donovan Carrillo y Sarah Schleper encabezaron el desfile de la delegación mexicana, portando con orgullo la bandera tricolor ante una audiencia global.