Antes de los discursos nerviosos, las lágrimas en cámara y los “gracias, mamá”, los nominados al Oscar 2026 tuvieron su primer gran cara a cara… lejos del escenario, pero rodeados del mismo glamour.
El tradicional almuerzo de nominados reunió a lo más selecto de la industria cinematográfica en el Beverly Hilton Hotel de Beverly Hills, donde cerca de 230 aspirantes a la estatuilla dorada convivieron, comieron y, de paso, empezaron a medir fuerzas rumbo a la ceremonia del próximo 15 de marzo en el Dolby Theatre.
El encuentro, considerado una parada obligatoria en la temporada de premios, funciona como una mezcla entre celebración, networking y calentamiento previo. Actores, directores, guionistas, compositores y creativos de todas las categorías compartieron mesa como viejos amigos… aunque muchos competirán entre sí en unas semanas.
Entre los flashes y saludos destacó la presencia de pesos pesados del cine. Emma Stone acaparó miradas con un look elegante y sobrio, mientras Kate Hudson apostó por un rojo imposible de ignorar. Timothée Chalamet, nominado por Marty Supreme, llegó con un traje azul vibrante y se dejó ver charlando animadamente con colegas. Leonardo DiCaprio y Michael B. Jordan también fueron captados socializando, en ese ambiente donde las sonrisas son diplomáticas, pero las apuestas están abiertas.






La mezcla generacional fue parte del encanto: veteranos curtidos en premios junto a rostros más nuevos que viven su primera nominación. Desde figuras consolidadas hasta talentos emergentes, todos compartiendo el mismo salón y, por unas horas, el mismo nervio.
Uno de los momentos más esperados fue la clásica “foto de clase”, la postal anual que reúne a todos los nominados en una sola imagen. Ese retrato ya es tradición en Hollywood: una constelación de estrellas y futuros ganadores posando hombro con hombro. Este año incluyó nombres como Jessie Buckley, Chalamet, Stone, además de cineastas clave como Ryan Coogler y Wagner Moura.
Durante el evento, la presidenta de la Academia, Lynette Howell Taylor, ofreció un breve mensaje que combinó entusiasmo con realidad pura: les recordó que las probabilidades de ganar son limitadas y que, si suben al escenario, mantengan los discursos breves y sinceros. En otras palabras: emoción sí, maratón no.
El almuerzo también dejó claro el alcance global de los premios. Con representantes de 88 países y categorías que van más allá de la actuación —animación, documental, sonido, música—, la reunión reforzó esa idea de comunidad donde no solo brillan las caras famosas, sino también quienes trabajan detrás de cámaras.
Con el brindis terminado y la foto oficial tomada, Hollywood entra oficialmente en cuenta regresiva. Lo que empezó como una comida elegante ahora se transforma en expectativa pura: en unas semanas, algunos celebrarán con estatuilla en mano… y otros se quedarán solo con el recuerdo del almuerzo.
















