La Feria de San Marcos no llega en modo discreto: entra como diva de alfombra roja. Desde Chihuahua, la gobernadora de Aguascalientes, Tere Jiménez, destapó el programa de la edición 198 y lo dejó claro: no es una feria, es una ciudad entera en fiesta. Durante 23 días, del 18 de abril al 10 de mayo, el estado se convertirá en un imán para millones de visitantes con música, cultura, tradición y una cartelera que parece playlist internacional.
El anuncio no fue casual ni local. Con Chihuahua como estado invitado, Maru Campos se sumó al escaparate para vender la idea de unidad y músculo regional. Y como cereza global, la Comunidad de Madrid, encabezada por Isabel Díaz Ayuso, también se sube al escenario. Tres gobiernos liderados por mujeres empujando el mismo proyecto: convertir a San Marcos en vitrina turística, económica y política.

En números, el asunto es descomunal: más de 2 mil actividades, el 80 por ciento gratuitas, ocho millones de visitas estimadas y 93 hectáreas de perímetro ferial bajo vigilancia con decenas de cámaras y un operativo coordinado entre los tres niveles de gobierno. La promesa es simple: fiesta masiva, pero con orden casi quirúrgico.

Y si alguien duda del tamaño del espectáculo, basta ver el Foro de las Estrellas: una maratón de conciertos gratuitos con nombres que brincan de la ópera al reguetón y del pop al rock internacional. A eso se suman el Foro del Lago, eventos culturales, tradición taurina y actividades familiares. Traducido: hay plan para todos, del que va por nostalgia al que va por selfie.
San Marcos 2026 no sólo vende diversión; vende narrativa. Tres mandatarias, millones de asistentes y una feria que quiere presumirse como la más grande del continente. La pregunta ya no es si ir, sino cómo sobrevivir a tanto evento sin perderse nada.


























