Frida Fonseca Quezada
Aguascalientes, Ags.– La disponibilidad y calidad del agua se han consolidado como los desafíos más críticos para el futuro de Aguascalientes, problemática que la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) aborda hoy desde el rigor científico y el compromiso social.
Según se informó, bajo el liderazgo del investigador del Centro de Ciencias Agropecuarias, Efraín Islas Ojeda, un equipo multidisciplinario desarrolla un estudio profundo sobre la sustentabilidad hídrica en el sector agrícola, sector que actualmente consume cerca del 70% del agua disponible en la entidad.
Subrayando que esta investigación, denominada “Sustentabilidad del agua agrícola en la cuenca del Valle de Aguascalientes”, va más allá de las cifras técnicas, pues el estudio analiza cómo la escasez del recurso está estrechamente ligada al crecimiento económico y, de manera alarmante, al desplazamiento de poblaciones rurales.
Y al colaborar con colectivos como la Red CORYMI, los expertos han documentado que el recrudecimiento de la crisis en el campo ha disparado la migración en diversos municipios del estado, una tendencia que se extiende por la cuenca hidrológica con conexiones incluso hasta el norte del país.
Revelando que para enfrentar esta realidad, el equipo de la UAA ha desarrollado algoritmos avanzados que permiten proyectar las consecuencias del uso actual del agua en el corto y mediano plazo; modelos matemáticos que calculan con precisión los límites de consumo que debería tener cada cultivo según las condiciones climáticas, revelando que una gran cantidad del líquido se pierde por métodos ineficientes como el riego rodado.
La investigación se complementa con visitas directas a campo para conocer de primera mano la situación socioeconómica de pequeños productores, ejidatarios y familias que dependen directamente de la tierra; siendo el objetivo final de este esfuerzo académico el transformar la ciencia en herramientas prácticas para la toma de decisiones.
Finalmente se informó que entre las propuestas de Islas Ojeda destacan la reconversión de cultivos por variedades menos demandantes de agua, la mejora en la planeación de la producción para evitar el desperdicio de alimentos y la adopción de estrategias internacionales de éxito.















