Por Antonio Aguilar
Algunas semanas ya pasaron desde que a petición de la diputada Alejandra Peña se reforzó la seguridad en el Palacio Legislativo, colocando un filtro de registro para visitantes, trabajadores e inclusive legisladores. Posteriormente, se solicitó la presencia de elementos policiacos; ni seguridad privada ni Policía Comercial, son elementos de la Policía Estatal (armados) los que resguardan a las y los diputados.
Y aunque si bien esta acción sigue sorprendiendo a propios y extraños, hay legisladores que la siguen defendiendo, por ejemplo Rodrigo Cervantes, que considera adecuado incluso colocar detectores de metal; Adán Valdivia, quien señala que todo edificio público cuenta con filtros de acceso y registro y tampoco está mal aplicar esto en el Legislativo.
Y sí, las y los diputados están de acuerdo en una cosa: solicitar registro no equivale a negar el acceso, aunque en la práctica, por alguna u otra razón a dos que tres ciudadanos no se les ha permitido ingresar al recinto.
Tal fue el caso dado durante la sesión ordinaria de este jueves 21 de mayo, cuando una ciudadana intentó ingresar al Palacio Legislativo, y al negarse a registrarse, los tres policías apostados en el recinto intervinieron, haciéndose de palabras con la peligrosísima visitante (adulta mayor, por cierto), posteriormente se sumó un trabajador del Congreso, ya conocido por empujar a algunos reporteros y fotógrafos durante la célebre visita de Isabel Díaz Ayuso.
En fin, para algunos, este nivel de resguardo del recinto resulta exagerado: tres elementos de la Policía Estatal, ¿a qué le temen las y los diputados? ¿o esperan que la dama de las cartulinas se aparezca en el sitio? quizás no se han puesto a pensar que esos 3 elementos estarían sirviendo más a las y los aguascalentenses desde otra trinchera en lugar de resguardar a legisladores que bien podrían contratar elementos de seguridad privada, total que de su bolsa no los van a pagar.















