Por Antonio Aguilar
El que sigue con sus dos velitas encendidas es el morenista Artúro Ávila, quien no quita el dedo del renglón para ganar algún cargo en Aguascalientes, ya sea gubernatura o alcaldía de la capital, o de plano ya quedarse en la Ciudad de México y buscar arrebatarle la alcaldía Cuauhtémoc al llamado PRIAN, demarcación actualmente en manos de su archinémesis Alessandra Rojo de la Vega.
Y es que el protagonismo del diputado federal de la 4T ya está más para allá que para acá, incluso su papel como opositor está más en esferas nacionales y dentro de la Cuauhtémoc que en Aguascalientes, donde ya ni se deja ver, por lo que quizás sus miras ya estén enfocadas en la capital del país, a fin de recuperar esta demarcación luego de que Morena la perdiera en 2021.
Y de que hay doble intención, la hay, así lo reconoció apenas la semana pasada la diputada Ale Peña, la política más cercana a Ávila al menos en Aguascalientes, quien dijo que “la gente lo está llamando y él cuando está en la Ciudad de México está en la delegación Cuauhtémoc, pues naturalmente pues lo conocen los vecinos, es una persona política, entonces es público, van, visitan, preguntan, piden apoyo y pues siempre ha estado atento a la gente, esté de donde esté”, añadiendo que según las reglas morenistas, la las encuestas decidirán el destino geográfico de Ávila.
En fin, ya veremos qué le depara al morenista, si de plano se va a CDMX o si se queda en Aguascalientes, donde hay que recordar, no es muy querido por los grupos dominantes de la 4T, entiéndase el bando de Aldo Ruiz y el de Nora Ruvalcaba. Capaz que se va quedando como el perro de las dos tornas y ni Aguascalientes ni Cuauhtémoc.















