Bad Bunny Destroza Récords y Desata Tormenta Cultural en el Super Bowl LX

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Bad Bunny no solo cumplió, sino que pulverizó todas las expectativas: su presentación en el medio tiempo del Super Bowl LX se convirtió en el espectáculo con mayor audiencia en la historia del evento, superando marcas que parecían inquebrantables. Según la transmisión oficial de NBC, más de 135 millones de personas sintonizaron el show íntegramente en español, con estimaciones preliminares que elevan ese número hasta 142,3 millones al contabilizar streaming y audiencias fuera de casa.

Con un setlist de 13 minutos completamente en español, Benito Antonio Martínez Ocasio, mejor conocido como Bad Bunny, no solo lideró el show, sino que también rompió el récord anterior fijado por Kendrick Lamar en 2025, y dejó atrás gigantes como Michael Jackson, Usher y Rihanna en la tabla de los más vistos. Este medio tiempo no fue una simple actuación: fue una declaración de poder cultural.

El espectáculo fue una celebración abrumadora de la identidad puertorriqueña y latina en general. Desde la icónica “La Casita” hasta mensajes que reclamaban orgullo y unidad, Bad Bunny llenó el escenario de símbolos y energía que conectaron con millones alrededor del mundo. Invitados sorpresa como Lady Gaga y Ricky Martin agregaron momentos inolvidables, junto a apariciones de figuras como Pedro Pascal, Cardi B, Karol G y Jessica Alba.

No todo fue aplausos. Desde que se anunció su rol como cabeza del medio tiempo, Bad Bunny enfrentó una intensa polémica política. Sus críticas pasadas hacia políticas migratorias y su postura frente a la administración de Donald Trump encendieron debates. Tras la actuación, Trump calificó el show de “lamentable” y “una bofetada cultural”, alegando que “nadie entendió una sola palabra”. La respuesta del público fue opuesta: elogios, celebraciones y un aumento masivo en consumo de su música —Apple Music reportó un crecimiento de 700% en oyentes tras el show— y cifras récord de visualizaciones en la conferencia de prensa previa al evento.

Al final, más allá de las reacciones encontradas, el impacto estadístico y cultural de Bad Bunny en el Super Bowl LX está grabado en cifras y en la memoria colectiva, marcando un antes y un después para la música latina en los escenarios más grandes del planeta.