Britney Spears cobra su pasado: vende su catálogo musical en un acuerdo “histórico” y apaga rumores de regreso

Comparte en:

Mientras medio internet fantaseaba con un regreso triunfal y una gira explosiva, Britney Spears movía las piezas en silencio… pero no para volver al escenario, sino para cerrar uno de los negocios más jugosos de su carrera.

La llamada “Princesa del Pop” decidió vender parte de los derechos de su catálogo musical a Primary Wave, una empresa especializada en la administración de propiedades intelectuales de grandes estrellas. El acuerdo, según reveló TMZ tras consultar documentos legales, fue firmado el pasado 30 de diciembre y negociado por su representante, Cade Hudson.

Aunque la cifra exacta permanece bajo llave, fuentes cercanas al trato lo calificaron como un “acuerdo histórico”, comparable a operaciones multimillonarias como la que Justin Bieber concretó en 2022 por casi 200 millones de dólares. Traducido al idioma del espectáculo: estamos hablando de una fortuna que cambia generaciones.

La venta incluye varias de las canciones que definieron toda una era del pop y convirtieron a Britney en ícono global: “…Baby One More Time”, “Oops!… I Did It Again”, “Toxic”, “Gimme More”, “Stronger”, “Lucky”, “Circus”, “Everytime”, “Womanizer” y “Till The World Ends”, entre otras. Básicamente, la banda sonora completa de los dosmiles.

Lejos de la polémica, aseguran que la cantante está más que satisfecha con la decisión. De hecho, celebró el cierre del trato con sus hijos, disfrutando la tranquilidad que le da asegurar su patrimonio sin la presión de nuevas giras o lanzamientos.

Y para quienes esperaban verla de vuelta en los escenarios, hay balde de agua fría: este contrato no contempla música nueva ni planes de regreso inmediato. Por ahora, Britney prefiere estabilidad financiera antes que reflectores.

Con este movimiento, Spears se suma a la lista de artistas que han optado por vender su legado musical, junto a nombres como Bob Dylan, Bruce Springsteen, Paul Simon, Sting, Shakira y Stevie Nicks. La diferencia es que, en su caso, el chisme pesa tanto como el cheque.