Chappell Roan rompe con la agencia tras salpicón del caso Epstein y destapa crisis en la élite musical

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Lo que parecía una agencia intocable, de esas que mueven giras millonarias y carreras globales desde oficinas de cristal, hoy huele a incendio. Chappell Roan fue la primera en jalar el cable y decir “hasta aquí”: anunció públicamente que dejó de trabajar con Wasserman Music tras la difusión de documentos judiciales donde el nombre del CEO, Casey Wasserman, aparece vinculado a correos con Ghislaine Maxwell, socia cercana de Jeffrey Epstein.

La cantante no se anduvo con rodeos. En redes explicó que no podía seguir representada por una empresa que, según su criterio, no encaja con los valores de seguridad, dignidad y ética que exige para su equipo. Más que un simple cambio de mánager, fue una postura moral: artistas, dijo, merecen entornos profesionales que no los obliguen a mirar hacia otro lado.

El problema estalló cuando salieron a la luz intercambios de correos entre Wasserman y Maxwell. Aunque no existe evidencia de que el ejecutivo haya participado en delitos ligados a Epstein, el solo contacto bastó para prender alarmas en una industria que ya no perdona manchas reputacionales. Wasserman ofreció disculpas y aseguró que esas comunicaciones ocurrieron antes de que se conociera la magnitud del escándalo, pero el daño ya estaba hecho. Como señal de presión, la agencia incluso retiró la lista de sus artistas de su página oficial.

Y Roan no está sola. Bandas como Wednesday, Beach Bunny y Water From Your Eyes han iniciado su salida, mientras otras figuras alzan la voz pidiendo cambios drásticos en la cúpula. El mensaje entre líneas es claro: nadie quiere que su nombre aparezca en los créditos de una historia que huela a Epstein.

Más allá del chisme corporativo, el caso destapa algo más grande: el fin del “así se hacen las cosas” en la industria musical. Ahora los artistas no solo revisan contratos, también revisan con lupa quién está sentado en la oficina de arriba. Porque en tiempos de redes, la reputación vale tanto como un hit global… y nadie quiere cargar con un escándalo ajeno.