La naturalización se consolida como una vía cada vez más demandada entre las personas refugiadas en México. Tras abandonar sus países de origen debido a conflictos bélicos o crisis políticas, y habiéndose integrado plenamente en el ámbito laboral y educativo local, muchas de ellas optan por solicitar la nacionalidad mexicana, según explica Paola Monroy, representante de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Aguascalientes.
“Tenemos ya personas que se que ya son mexicanas, entonces eso ha sido maravilloso también.
-¿Tienen doble nacionalidad?
-No, se quedan con la mexicana, puede ser que algunos casos lo decidan así, pero nosotros como una solución duradera los apoyamos en los temas de naturalización. Pues eso realmente no es una obligación, es un derecho que tienen, entonces habrá personas que decidan hacerlo y otras que no”.
Al referirse a las ventajas de este proceso, la representante de ACNUR destaca que la condición de naturalizado consolida y amplía el catálogo de derechos de esta población, fortaleciendo además su sentido de pertenencia en el país.
“La ventaja es que, digamos, ya con los documentos que tienen como personas refugiadas, pues pueden acceder a todos los servicios, la naturalización está bien porque tienen acceso ya a votar, por ejemplo y para ellos también es como parte de la apropiación del espacio y de México”.















