Curvy Zelma se queda en La Casa de los Famosos tras la muerte de su padre y desata polémica

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La tragedia tocó la puerta de La Casa de los Famosos de la forma más inesperada: no con una nominación ni con un conflicto explosivo, sino con una llamada que lo cambió todo. Curvy Zelma recibió en el confesionario la noticia del fallecimiento de su padre, Abraham Cherem Kanan, en un momento que rápidamente rompió la dinámica del juego y dejó ver la parte más humana del reality.

Tras varias horas de espera por parte de la producción, la influencer fue informada en privado. Al salir, completamente devastada, encontró consuelo en sus compañeros, quienes dejaron de lado rivalidades para acompañarla. Incluso Laura Zapata impulsó una oración colectiva, generando una escena poco habitual dentro de un formato marcado por la tensión y la estrategia.

Sin embargo, lo que realmente encendió la conversación fuera de la casa no fue la noticia en sí, sino la decisión que vino después. Contra todo pronóstico, Zelma optó por permanecer en el reality. En una charla íntima con Caeli, explicó que su permanencia responde a una dura realidad económica: el dinero que pueda ganar será clave para afrontar los gastos funerarios de su padre.

La confesión cambió por completo la narrativa. Lo que para algunos es un acto de fortaleza, para otros abre el debate sobre los límites del entretenimiento y la necesidad. Zelma dejó claro que, además del tema económico, su motivación también es emocional: mantenerse firme para apoyar a sus hermanas en medio del duelo.

Mientras tanto, fuera del encierro, la noticia provocó una ola de reacciones en el medio artístico. Figuras como Joanna Vega-Biestro y Ana María Alvarado expresaron públicamente sus condolencias, especialmente hacia la chef Linda Cherem, hermana de la participante, quien ha sido respaldada por sus colegas tras la pérdida.

Sin detalles aún sobre las causas del fallecimiento, la familia ha pedido respeto, mientras dentro de la casa Zelma intenta continuar con las dinámicas del programa cargando un duelo que ya no puede esconderse. La competencia sigue, pero ahora con un peso que va mucho más allá del juego.