Alexa Gómez Glez.
Aguascalientes, Ags.– La lectura infantil es un punto de suma preocupación para docentes y padres de familia, no solo por el rezago de esta habilidad, sino porque los menores han perdido productos y espacios dedicados a ellos, sustituyendolos con dispositivos que no les permiten desarrollar su imaginación, limitándolos a un entretenimiento sin pensamiento crítico.
La maestra Ma. del Carmen Arellano Olivas dio seguimiento a uno de sus proyectos más ambiciosos: La reimpresión del libro “Mi caballito blanco” de Miguel N. Lira y Antonio Acevedo Escobedo, talento tlaxcalteca e hidrocálido respectivamente que pusieron en alto sus estados a nivel nacional.
Pese a las dificultades presentadas durante años, donde editoriales se negaban a confiar en el trabajo de la Mtra. Arellano, finalmente la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) aceptaría ser parte de esta innovación.
“Mi caballito blanco” cuenta la historia de Tato, un pequeño que se muda del campo a la gran CDMX. Cada mini lectura muestra la perspectiva de este pequeño, capturando en cada palabra su admiración por las impresionantes vistas de la zona urbana desde su análisis de infante y su constante comparación con lo conocido del área rural.
Aunque es un libro del año de 1942, se destaca por una historia atemporal que encaja a la perfección con la vida que muchos niños migrantes pueden estar pasando; su nueva distribución se mantiene fiel al producto original conservando el carisma de sus ilustraciones, al igual que las narrativa de cada historia, sumando únicamente el prólogo de su salvadora.
El símbolo del caballo blanco es una metáfora a la libertad y a la inocencia de un pequeño, ambas presentes en la aventura de nuestro protagonista. También haciendo alusión durante la historia a ese juguete que el pequeño Tato deja atrás, pero nunca olvida, convirtiéndose en una añoranza de sus recuerdos por el que espera regresar.
Hacer un cuento infantil no es una labor fácil, requiere bases que hagan que los pequeños se sientan acompañados y entiendan mensajes complicados de una manera sencilla. La maestra Mariana Torres Ruiz habla sobre cómo estos libros fomentan la observación, una habilidad que incluso muchos adultos han perdido, “la gente que observa estimula su capacidad creativa”.















