Con el propósito de garantizar espacios educativos seguros, se ha puesto en marcha un nuevo lineamiento preventivo en las escuelas públicas y privadas de nivel básico y medio superior en el estado. El objetivo es aplicar mecanismos de revisión de mochilas para evitar que los estudiantes introduzcan elementos que amenacen su seguridad.
Las escuelas están obligadas a informar detalladamente sobre la mecánica del operativo, solicitando el consentimiento expreso de las madres, padres o tutores a través de un documento oficial.
Una vez aprobado y acordado, la dinámica de revisión destaca por proteger la intimidad del alumnado, siendo los propios padres o tutores los encargados de llevarla a cabo. Los estudiantes pasan al frente del salón de manera individual para extraer por sí mismos los objetos de sus contenedores, colocándolos en recipientes plásticos designados, lo que impide que otras personas manipulen directamente sus pertenencias. Esta medida previene cualquier tipo de abuso, prohíbe revisiones corporales y asegura un trato respetuoso.
Para orientar adecuadamente a la comunidad, el documento incluye un catálogo claro de los artículos que constituyen un riesgo y cuya entrada a los planteles está prohibida. Se restringe el acceso con cualquier tipo de arma, instrumentos punzocortantes, explosivos o herramientas que puedan utilizarse para agredir. De igual forma, se impide el paso de sustancias nocivas como narcóticos, estupefacientes, alcohol, cigarros electrónicos y medicamentos no recetados, sumado a ciertos juguetes bélicos o distractores que alteran la paz y el aprendizaje.















