El Festival de Cine de Sundance, normalmente un escaparate para estrenos y glamour, se transformó este año en plataforma de protesta y crítica social. Figuras de alto perfil como Natalie Portman y Jenna Ortega utilizaron la atención mediática del evento para denunciar lo que describieron como abusos e violencia por parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE), en medio de una oleada nacional de protestas tras un tiroteo fatal en Minneapolis. 
Durante un segmento de prensa para promover su película The Gallerist, Portman fue tajante al calificar las acciones del ICE y las políticas migratorias del gobierno federal como “abuso totalitario” e “indignantes”, subrayando que en un momento en que el país vive tensiones sociales profundas, no podía evitar alzar la voz desde Sundance. 
Jenna Ortega, que compartió el escenario con Portman en Utah, también expresó su incomodidad por celebrar el cine mientras se desarrolla una crisis con consecuencias humanas graves. Ortega lamentó la ausencia de sanciones claras contra los agentes involucrados en el tiroteo y calificó la impunidad percibida como “aterradora y decepcionante” desde el punto de vista del gobierno. 

La indignación de Portman y Ortega se da en un contexto de indignación generalizada tras la muerte de Alex Pretti, un enfermero de 37 años que falleció durante un operativo en Minneapolis donde agentes federales habrían disparado contra civiles. Esta tragedia se suma a otro incidente similar ocurrido recientemente en la misma ciudad, lo que ha intensificado las manifestaciones y el debate público sobre el uso de la fuerza por parte de las autoridades migratorias. 
No fueron las únicas voces que se hicieron oír. En la misma ventana mediática del festival, otras figuras como Olivia Wilde portaron pines con mensajes en contra del ICE y manifestaron solidaridad con las movilizaciones ciudadanas presentes en varias partes del país. 
El trasfondo de estas declaraciones es un país polarizado, donde los crímenes y protestas recientes han elevado el debate sobre derechos civiles, políticas de inmigración y el papel de agencias federales. El hecho de que celebridades de renombre hayan elegido un evento cultural tan prominente para criticar directamente a una institución gubernamental refleja cómo la línea entre entretenimiento y activismo se ha difuminado en la actualidad mediática.
















