La vida de Gomita dio un giro brusco, de esos que sacuden más que cualquier polémica. La creadora de contenido reapareció en redes sociales después de haber estado hospitalizada y confesar que el pasado 5 de febrero estuvo “a punto de morir”, desatando preocupación inmediata entre sus seguidores.
Fiel a su estilo frontal, compartió imágenes del procedimiento médico al que fue sometida, aunque sin revelar con exactitud qué complicación la llevó al quirófano. Lo que sí dejó claro es que la experiencia la hizo replantearse todo: su cuerpo, su fe y hasta las decisiones estéticas que marcaron su imagen durante años.
Lejos de la Gomita explosiva y amante de los reflectores, ahora se muestra más introspectiva. Contó que su acercamiento al cristianismo ha sido clave en esta nueva etapa y que, según ella, esa conexión espiritual la ayudó a sanar desde adentro. Asegura que empezó a dejar atrás la vanidad, cambió hábitos, mejoró su alimentación y su salud comenzó a transformarse.

La influencer fue contundente al admitir que, de haber priorizado su bienestar antes, se habría ahorrado varios pasos por el quirófano. Reconoció que muchas de las cirugías que se realizó estuvieron ligadas a la presión estética y a la búsqueda constante de aprobación.
Mientras enfrenta críticas y mensajes divididos por su nueva fe, también compartió un lado más vulnerable: extraña profundamente a sus perritas. Desde que ingresó al hospital no las ha visto y dice que es lo que más le duele de esta recuperación. Por ahora, sus familiares se encargan de cuidarlas hasta que ella pueda volver a casa.
Entre cicatrices, reflexiones y un discurso más espiritual, Gomita parece decidida a escribir un capítulo distinto. Menos filtros, menos bisturí… y más calma.














