El mundo del rock está de luto. Francis Buchholz, bajista emblemático de Scorpions y pieza clave en la era dorada de la banda, falleció a los 71 años luego de enfrentar durante años una batalla contra el cáncer que decidió mantener lejos del ojo público.
La noticia de su muerte se dio a conocer el 23 de enero a través de un comunicado difundido por su familia en redes sociales. En el mensaje, su esposa e hijos confirmaron que el músico murió en paz, rodeado de amor, tras una lucha que vivió con fortaleza y discreción.
“Con una tristeza abrumadora compartimos que nuestro querido Francis partió después de una batalla privada contra el cáncer”, señalaron. En el texto, también relatan cómo la familia permaneció unida durante el proceso, enfrentando cada dificultad tal como él les enseñó: con entereza y amor.

El comunicado incluye un agradecimiento especial a los seguidores del bajista alrededor del mundo, reconociendo el apoyo constante que recibió a lo largo de su trayectoria. “Ustedes le dieron el mundo y él les dio su música”, expresaron, subrayando que, aunque las cuerdas se han silenciado, su legado sigue vivo en cada nota que tocó.
Francis Buchholz formó parte de Scorpions entre 1973 y 1992, periodo en el que la banda alcanzó reconocimiento mundial. Durante esos años grabó diez álbumes de estudio y dos discos en vivo, convirtiéndose en uno de los pilares del sonido que marcó a generaciones de fans del hard rock.
Tras confirmarse su fallecimiento, los integrantes actuales de Scorpions —Klaus Meine, Rudolf Schenker y Matthias Jabs— publicaron un mensaje de despedida en Instagram, destacando la huella imborrable que dejó Buchholz en la historia del grupo y enviando sus condolencias a la familia en este momento difícil.
Las reacciones no se hicieron esperar y miles de seguidores inundaron las redes con mensajes de cariño, recuerdos y agradecimientos para quien fue una figura fundamental del rock europeo. Francis Buchholz se va, pero su música seguirá resonando.
















