Las y los políticos y su extraña afición por tapizar la ciudad con sus rostros

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Por Antonio Aguilar

¿Cuántos asesores necesita un diputado, funcionario o actor político para darse cuenta que los anuncios espectaculares no son populares? y es que al parecer o nadie les ha dicho o nadie les quiere decir que a la ciudadanía no le gusta ver hasta en la sopa rostros ‘photoshopeados’ de la o el diputado, independientemente de sus intereses políticos.

Y es que pretextos sobran para contratar espectaculares, vallas publicitarias, espacios en paraderos de autobús, portadas de revistas y hasta bardas con publicidad disfrazadas: que la promoción del informe de actividades, que la entrevista para la revista X o Y, que el destape disfrazado; total que aún faltando 13 meses para las elecciones de 2027, la ciudad está tapizada de carotas de políticos.

Regresando al primer punto, y es que parece que nadie dentro de la clase política se ha dado cuenta que a la ciudadanía le desagradan esas estrategias de sobreexposición en anuncios, más aún fuera de tiempos proselitistas, porque durante campaña ya no nos queda de otra, nos aguantamos.

Si en verdad quieren darse a notar, que lo hagan con trabajo y propuestas desde sus respectivas trincheras y no tapizando la ciudad de sus rostros, porque reiteramos, a la gente eso le desagrada y obviamente tales ideotas son mal vistas y terminarán siendo criticados y hasta denunciados ante el IEE (guiño guiño).