La despedida de Pedro Torres no fue cualquier velorio: fue una pasarela silenciosa de estrellas, coronas monumentales y mensajes cargados de historia. El productor que marcó la televisión mexicana con proyectos como Big Brother, Operación Triunfo y Mujeres Asesinas falleció a los 72 años tras meses luchando contra la esclerosis lateral amiotrófica, y aunque la ceremonia se manejó con discreción, las puertas no pudieron cerrar el desfile de figuras que llegaron —o se hicieron notar— para darle el último adiós.
Entre arreglos florales que parecían sacados de una alfombra roja, el nombre que más llamó la atención fue el de Luis Miguel. El cantante, que en su momento habría tenido un distanciamiento con Torres, envió una corona de 500 rosas blancas, un gesto elegante y contundente, al estilo solemne con el que ya se ha despedido de otras leyendas. Sin declaraciones, sin cámaras, pero imposible de ignorar. A veces el tamaño del arreglo dice más que mil palabras.
Alejandro Fernández también se sumó al homenaje. El “Potrillo”, quien trabajó con Torres en varios videos musicales y mantuvo cercanía con él incluso después del diagnóstico de ELA, mandó flores blancas como muestra de respeto. El gesto fue leído como un tributo a alguien que estuvo presente en momentos clave de su carrera. Dos pesos pesados de la música diciendo adiós… cada uno a su manera.
Quienes sí dieron la cara fueron varios rostros conocidos del espectáculo. Lucía Méndez, exesposa del productor, llegó con sentimientos encontrados y confesó que, aunque la pérdida duele, también le alivia saber que dejó de sufrir. Sus palabras, cargadas de nostalgia, evidenciaron que más allá del divorcio, seguía existiendo una historia familiar imposible de borrar. A la lista se sumaron Isabel Lascuráin, Daniela Magún, Patricia Bernal y otros colegas, mientras que figuras como Ana Brenda Contreras, Jacky Bracamontes, Carlos Rivera, Anahí y Poncho Herrera se despidieron desde redes sociales.
Así, entre flores, recuerdos y silencios incómodos, Pedro Torres se fue rodeado del mismo mundo que ayudó a construir: cámaras discretas, celebridades y un espectáculo que, incluso en el adiós, no pudo dejar de ser noticia.

















