La casa más vigilada de la televisión volvió a cobrar factura y esta vez la que salió por la puerta trasera fue Lupita Jones, quien pasó de reina universal a eliminada exprés. Tras apenas dos semanas de encierro, estrategias cruzadas y alianzas sospechosamente convenientes, el público decidió que su historia dentro de La Casa de los Famosos no daba para más y la convirtió en la segunda expulsada de la sexta temporada.
La gala del lunes fue puro suspenso barato y miradas incómodas. Su nombre apareció entre los menos votados y, sin mucho margen para el drama, Lupita tomó sus cosas y caminó hacia la salida mientras algunos compañeros ofrecían abrazos diplomáticos y otros respiraban aliviados. Nada personal, solo estrategia: en esa casa nadie regala cariño cuando hay premio de por medio.
La semana estuvo cargada de complots, cambios de reglas y un “cuarto Tierra” que movió fichas como si jugara ajedrez humano. Once habitantes quedaron nominados, entre ellos Kunno, Laura Zapata y Oriana Marzoli, quien volvió a salvarse casi de milagro. En ese caos, la ex reina de belleza perdió fuerza frente a perfiles más polémicos, más ruidosos o simplemente más virales.
Su entrada había prometido disciplina, carácter y porte de concurso internacional, pero el reality no perdona elegancias: aquí gana quien genera memes, pleitos o fandom. Y esta vez, la corona no pesó tanto como los votos. La competencia sigue, pero quedó claro que en esta casa el glamour no garantiza inmunidad.
















