Fabiola Campomanes atraviesa uno de los golpes más duros de su vida. La actriz confirmó la muerte de su madre y lo hizo como solo se despiden los amores grandes: con fotos íntimas, recuerdos familiares y un mensaje directo al corazón. “Vuela alto, mami. Gracias por todo. Ya te extraño. Te amo tanto”, escribió, dejando claro que no se trataba solo de una pérdida, sino de un vacío imposible de llenar.
Las redes no tardaron en llenarse de abrazos virtuales. Compañeros del medio y seguidores le enviaron palabras de consuelo, recordándole que el vínculo con una madre trasciende cualquier despedida. El cariño fue inmediato, casi colectivo, como si el dolor se compartiera entre todos los que han crecido viéndola en pantalla.
La noticia pega aún más fuerte porque desde hace meses Campomanes ya había hablado de la salud delicada de su mamá. En enero contó que se había sometido a una cirugía de colon y que los papeles se habían invertido: ahora ella era quien cuidaba a la mujer que la sostuvo toda la vida. “Los roles cambian”, reflexionó entonces, dejando ver esa mezcla de gratitud y miedo que aparece cuando los padres comienzan a necesitar a los hijos.
Semanas antes, en Navidad, había presumido un momento sencillo pero poderoso: decorar el árbol junto a su madre y su hija, las dos mujeres que, según ella, sostenían su universo entero. Hoy esas imágenes cobran otro significado, casi como postales de despedida.
Entre recuerdos, amor y nostalgia, Fabiola enfrenta el duelo con la misma honestidad con la que siempre ha compartido su vida. Y esta vez, el aplauso no es por un personaje… es por la fortaleza de una hija que aprende a soltar.
















