Mientras el apellido Aguilar estaba atrapado entre rumores, especulaciones y notas rojas, Majo Aguilar decidió hacer lo contrario: pisar fuerte, ponerse tacones y conquistar la pasarela más codiciada del mundo.
La cantante mexicana debutó en la New York Fashion Week, uno de los escaparates más importantes de la moda internacional, y no lo hizo de invitada discreta. Llegó vestida de pies a cabeza por Carolina Herrera, convirtiéndose en el centro de todas las miradas y, de paso, en la primera artista con estética mariachi en abrirse paso en este terreno dominado por supermodelos y celebridades.
El look no pasó desapercibido: vestido rojo largo con detalles florales, accesorios dorados y bolso amarillo, una mezcla entre elegancia clásica y esencia mexicana que gritaba identidad propia. Nada de disfraz folclórico: fue moda con carácter, con sello de dinastía y actitud de estrella.

El momento clave llegó cuando la intérprete de “No voy a llorar” intercambió palabras con la diseñadora venezolana durante el desfile. No fue solo una foto de cortesía, fue un encuentro que la colocó oficialmente dentro del radar fashionista. La casa Carolina Herrera la arropó como invitada especial, confirmando que su estilo ya no solo suena… también desfila.
Todo esto ocurrió mientras su familia enfrentaba titulares por un supuesto incidente violento en Zacatecas que involucraba al convoy de Pepe Aguilar, Ángela Aguilar y Christian Nodal, versión que después fue desmentida. Entre el caos mediático, Majo eligió el glamour.
Así, mientras unos apagaban fuegos, ella encendía reflectores. Porque si algo dejó claro su paso por Nueva York es que su apellido pesa, pero su estilo pisa más fuerte.















