Rompe el protocolo, ignora a seguridad y corre a auxiliar a un abuelo: el gesto que convirtió a Fátima Bosch en la heroína inesperada de Ambato

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En plena gira oficial, saludos, cámaras y vallas humanas, lo último que se esperaba era que la reina del certamen rompiera el guion. Pero eso hizo Fátima Bosch: mientras avanzaba por calles de Ambato, detectó a un adulto mayor que cayó de forma aparatosa y, sin pensarlo dos veces, esquivó a su propio equipo de seguridad que intentaba frenarla. “¿Me permiten, por favor?”, se le escucha decir antes de soltarse del cerco humano y correr a socorrerlo, dejando atrás protocolo, poses y formalidades.

El video, que ya circula como pólvora, muestra a la Miss arrodillada junto al hombre, hablándole con calma, pidiendo agua y ayudándolo a moverse a una zona con sombra. Testigos aseguran que no se retiró hasta confirmar que estaba estable. Nada de saludo rápido para la foto: se quedó, acompañó y supervisó. Ese gesto, más cercano a una vecina solidaria que a una figura blindada por escoltas, desató una lluvia de aplausos en redes, donde la comparan con figuras históricas por su empatía.

La escena cobra más peso porque días antes la propia Fátima había dado el susto al desvanecerse durante el desfile de la Fiesta de la Fruta y de las Flores. Ella misma aclaró después que fue agotamiento por la agenda intensa y viajes continuos, descartando cualquier problema médico grave. Aun así, lejos de bajar el ritmo o esconderse, volvió a la calle y terminó protagonizando el momento más humano del evento.

Sin discursos preparados ni comunicado oficial, la imagen lo dijo todo: corona o no, primero la persona. Y en tiempos donde el protocolo suele mandar, Fátima decidió que la empatía iba primero.