UAA estudia el golpe del crimen en las aulas

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Frida Fonseca Quezada
Aguascalientes, Ags.– Enfocado en analizar cómo la violencia criminal incide en los entornos educativos de nivel medio superior y superior, el profesor investigador del Departamento de Educación del Centro de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), Javier Treviño Rangel, desarrolla un proyecto académico.
En este sentido el investigador explicó que, aunque en México existen numerosos estudios sobre seguridad pública, la llamada guerra contra las drogas y las violaciones a los derechos humanos, son escasas las investigaciones que abordan de manera directa las consecuencias de la violencia en los procesos educativos.
Resaltando que esta falta de análisis contrasta con lo documentado en regiones como África, Asia y otras zonas de América Latina, donde los efectos de los conflictos armados en la enseñanza, el aprendizaje y la convivencia escolar han sido ampliamente estudiados.
Y advierte que la investigación parte de la premisa de que las instituciones educativas forman parte del contexto social en el que se insertan, por lo que no son ajenas a los efectos de la violencia que las rodea, puntualizando en ese sentido que el proyecto busca identificar cómo los contextos de inseguridad modifican la dinámica en las aulas, afectan el desempeño del personal docente e inciden en los procesos de aprendizaje de las y los estudiantes.
Es de relevancia mencionar que entre las principales afectaciones detectadas se encuentra la disminución del rendimiento académico en materias básicas, especialmente en zonas donde la inseguridad limita la asistencia regular a clases o genera temor entre la comunidad escolar. Aunado a ello, se identifican dificultades adicionales para el profesorado, cuya labor puede verse condicionada por la presencia del crimen organizado, alterando las relaciones en el aula y debilitando la autoridad docente.
El estudio asimismo analiza los cambios culturales que se producen en los entornos escolares, donde en algunos casos se normalizan nuevas formas de interacción y valores asociados a la violencia o a la impunidad, lo que impacta negativamente en la convivencia y la formación integral del alumnado.
Respecto de lo cual Treviño Rangel subrayó que estos efectos no se concentran únicamente en las regiones con mayores índices de violencia, sino que también se presentan en comunidades aparentemente tranquilas, donde la presencia de actores criminales genera consecuencias menos visibles, pero igualmente disruptivas para la vida escolar.
Finalmente, destacó la necesidad de que las universidades impulsen investigaciones que permitan dimensionar el impacto social de la violencia y aporten evidencia para el diseño de políticas públicas orientadas a fortalecer la educación y la seguridad en las comunidades académicas.