Por Antonio Aguilar
Las y los diputados de Aguascalientes no iban a permitir que el Cabildo de la capital les arrebatara el protagonismo con aquello del show y los debates propios de riña de barrio, y es que el sabor regresó al Legislativo en la sesión ordinaria de este jueves con la votación del polémico dictamen para permutar a una empresa, a cambio de la construcción del Centro de Atención Estatal, 10 predios entre los que se encuentran los de la Antigua Villa Charra.
Y es que este debate ya se veía venir, ya que se pretendía votar en la sesión del pasado 11 de junio, pero como teníamos que ver la inauguración del Mundial y el juego de México, las y los diputados optaron por aplazarlo para hoy.
Y el asunto empezó cuando morenistas como Fernando Alférez y Ale Paña subieron a tribuna acompañados con cartulinas impresas, no con marcadores (acá sí hay presupuesto) y reclamaron presunta opacidad en el proceso de designación de la empresa ganadora de estos terrenos, así como que el CAE es innecesario cuando hay otras prioridades.
Total que después de evocar por enésima vez al mentado Cartel Inmobiliario (con B), tocó el turno del PAN and friends de defender la permuta, siendo Max Ramírez el primero en participar, no sin antes romper la cartulina que los morenistas olvidaron en la tribuna, para luego aventárselos mientras decía “ahí les va su letrerito”, mientras que el morenista Fernando Alférez decía “Dañó el Cartel Inmobiliario”. Bien chistosos.
Luego fue el turno del perredista Emanuelle Sánchez Nájera, quien recordó a los morenistas sus yerros federales desde tiempos de AMLO y hasta la fecha, argumentando que no están para darse golpes de pecho. No, Alférez ya no respondió ni “cerró sus ojitos”.
Así, revivió el ambiente en el Congreso, aunque ya se nos van de vacaciones y en unos días clausurarán el periodo ordinario.
Una extra: bien perdido el panista Amisadai Castorena, quien andaba en las nubes y votó a favor una reserva presentada por Fernando Alférez, mientras las y los morenistas aplaudían al rinconense. luego corrigió su voto y no pasó nada más que causar risa.















