Alexa Gómez Glez.
Aguascalientes, Ags.– La consolidación de Brasil en la crianza porcina es un hecho reconocido a nivel internacional, manteniendo ventajas competitivas en sanidad, niveles de producción y espacios laborales; este posicionamiento ha captado la atención de México,detectando una oportunidad de colaboración importante.
La ubicación geográfica de la nación sudamericana fungió un papel primordial en su producción, no solo facilitando la exportación masiva a la zona oriental, sino además reduciendo el alcance de brotes epidemiológicos, sumado al maximo control de entrada y salida, se consigue el aislamiento contra enfermedades que afectarían a su ganadería; entre ellos el síndrome reproductivo y respiratorio porcino (PRRS), una afección virál causante de abortos esponteneos en los cerdos, que aunque no afecta en el consumo de la carne, ha impactado por décadas en la inversión de crianza, tanto en Estados Unidos como en México.
El principal problema de Brasil no se encuentra en las granjas, está en las fábricas. El proceso al que se somete la carne, así como la extracción de manteca es muy costoso y tardado, resultando en pérdidas significativas por la baja demanda del mercado local.
La reducción del consumo se puede ver reflejada en la zona norte del país, donde los mitos y prejuicios infundados sobre el daño en la salud humana han permeado hasta evitar su compra.
Es ahí, donde México se ha convertido en un importante aliado para Brasil este año, colaborando en la producción industrial, y consolidando negociaciones para la importación del producto a tierras mexicanas. Al tener menos de un año el intercambio comercial, las estadísticas aún no están completas para dar una lectura correcta sobre el beneficio de la colaboración.
Consecutivamente, esta alianza ha traído beneficios en la investigación, donde los científicos brasileños reconocen el potencial de la producción porcícola mexicana, trayendo el conocimiento junto con los avances en materia de genética mediante enzimas y aminoácidos, teniendo como resultado un ahorro económico en la alimentación de cerdos, sin perder la calidad ni cantidad de su carne.















