Alexa Gómez Glez.
Aguascalientes, Ags.–Las terapias de conversión, también reconocidas como Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual y la Identidad de Género (ECOSIG) son un delito tipificado a nivel federal en el Código Penal así como en la Ley General de Salud debido a la violencia a la que expone a personas de la comunidad LGBT; sin embargo el proceso ha sido distinto en Aguascalientes, donde aún no es clasificado de la misma manera.
La falta de detención ha provocado una normalización en centros de adicciones o anexos, donde se ha aprovechado del vacío legal, justificando estas prácticas como parte del tratamiento de “trastornos sexuales”, específicamente, la adicción al sexo. Hector Estrada, presidente del Colegio de profesionistas en sexología de Aguascalientes (COLSEX), explica que esta supuesta afección no existe en ningún manual oficial, por lo que estas actividades solo se rigen con propósitos homofóbicos y transfobicos bajo una narrativa equívoca en torno a la salud.
Existe dos ramas en la terapia de conversión, la psicoterapia patologizante, una manipulación constante que busca “convencer” que la orientación sexual es una enfermedad, un trastorno o incluso un trauma por abuso infantil; y la tortura, donde se somete a las personas a baños de agua fria, coques electricos o hasta violaciones correctivas. Ninguno de los métodos “cura”, el único resultado es que la víctima reprime su sexualidad llegando al pánico. Los ECOSIG, son actividades que vulneran la integridad y dejan secuelas en los pacientes, donde muchos de los ingresados, reportan un internamiento forzado por parte de familiares.
El dirigente de COLSEX expone tener conocimiento de al menos 7 anexos que hacen uso de estos métodos, pero sin la penalización correcta, los protocolos definidos y la supervisión constante, se complica la denuncia y por lo tanto la apertura de una carpeta de investigación.















