Frida Fonseca Quezada
Aguascalientes, Ags.– La transición climática entre los fenómenos de La Niña y El Niño ha comenzado a manifestarse con un incremento notable en las temperaturas locales, situando al campo de Aguascalientes en un escenario de riesgo para sus sectores productivos, según un análisis técnico de la firma Startup Renaissance.
Dicho estudio revela que la consolidación de El Niño durante mayo y junio traerá consigo condiciones de naturaleza extrema, caracterizadas por sequías severas y calor intenso que podrían comprometer la seguridad alimentaria de la región.
El reporte meteorológico detalla que el proceso de transición, que se ha visto acompañado por los últimos frentes fríos y lluvias aisladas, está prácticamente finalizado, de modo que a partir de ahora, se espera que el calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico central altere las pautas meteorológicas, afectando directamente la disponibilidad de agua en el estado.
Refiriendo para Aguascalientes, que esta situación es particularmente crítica, ya que la sequía suele ser un factor determinante en el desarrollo de la actividad agropecuaria y en el nivel de almacenamiento de las presas locales.
En este sentido los modelos de predicción estacional, como el North American Multi-Model Ensemble (NMME), sugieren que, aunque en mayo podrían presentarse precipitaciones cercanas al promedio en la región, la tendencia general para el trimestre es un incremento significativo en las temperaturas máximas.
En tanto que en junio, las anomalías térmicas alcanzarán su punto más alto, lo que representa un riesgo directo de daños y pérdidas de cultivos, ganado e infraestructura hídrica si no se toman medidas preventivas a tiempo.
Ante este panorama los especialistas advierten que la prevención es la herramienta más eficaz para atenuar los efectos catastróficos de la sequía, pues El Niño es un fenómeno que puede predecirse con meses de antelación, de ahí que se hace un llamado a los productores y autoridades de Aguascalientes para implementar soluciones tecnológicas y estrategias de administración de riesgos que protejan las tierras productivas y aseguren el suministro de alimentos ante los meses de mayor estrés hídrico que se avecinan.















